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viernes, 5 de febrero de 2016

El sol y su energia

EN BUSCA DE UNA FUENTE DE ENERGÍA EL SOL es un emisor continuo de energía, y de una cantidad de energía formidable. El origen de la energía del Sol ha sido y sigue siendo uno de los temas más apasionantes de la física solar. Mientras el hombre creyó que el Sol fue puesto ahí por una divinidad con el solo propósito de alumbrar y calentar la Tierra, su energía formaba parte de esa creación divina. Pero cuando el hombre fue construyendo la física y descubriendo que todos los procesos en el Universo parecían obedecer a un mismo conjunto de leyes, se empezó a preguntar por la fuente de energía del Sol en términos de esas leyes. ¿Era el Sol una masa incandescente en continua combustión? De lo que se sabía de él a fines del siglo pasado y de lo que se conocía de la combustión química esto no era posible. Si el Sol estuviera ardiendo se hubiera consumido en unos cuantos miles de años y, sin embargo, los fósiles terrestres indicaban que la vida en la Tierra se remontaba a millones de años, por lo que se requería de un Sol mucho más viejo. El físico inglés Lord Kelvin y el físico alemán Hermann von Helmholtz propusieron a finales del siglo pasado que el Sol obtenía su energía por contracción gravitacional: se calienta porque se está encogiendo lentamente. Suponiendo este proceso como fuente de la energía solar, se estimaba que el Sol había estado brillando tal vez por unos 40 millones de años, tiempo suficiente para tranquilizar a los paleontólogos de la época. Pero el alivio procurado por este nuevo proceso duró muy poco. Pronto se descubrieron vestigios de vida que databan de por lo menos varios cientos de millones de años. El Sol debería haber estado brillando entonces durante mucho más tiempo, pero ¿cómo era eso posible?, ¿de dónde provenía esa energía tan enorme capaz de durar tanto tiempo?, ¿qué otro proceso, más potente que la combustión o la contracción gravitacional, había estado haciendo arder a nuestra estrella por cientos o quizás miles de millones de años? La respuesta tuvo que esperar a la física del siglo XX.

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viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Puede el sol producir una super llamarada que arrase la tierra?



Comparación entre una llamarada solar y una súper llamarada
Comparado con muchos de sus vecinos, el Sol es una estrella relativamente tranquila. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick acaba de demostrar que eso podría cambiar en cualquier momento. El Sol, de hecho, tiene todo el potencial necesario para emitir lo que los astrónomos conocen como una «súper llamarada». Un fogonazo cuyas consecuencias, por cierto, serían desastrosas para la Tierra y sus habitantes. El trabajo se acaba de publicar en la revista Astrophysical Journal Letters. Los investigadores llegaron a esta inquietante conclusión tras observar con el telescopio espacial Kepler una descomunal llamarada en una estrella lejana y comprobar que el «súper fogonazo» seguía, sorprendentemente, patrones muy similares a los de las llamaradas solares que conocemos. 

Algo ciertamente preocupante, ya que las súper llamaradas que los astrónomos observan en ocasiones en otras estrellas son miles de veces más potentes que cualquiera de las registradas hasta ahora en el Sol. La estrella en cuestión es una binaria llamada KIC9655129. Se encuentra dentro de nuestra galaxia y los científicos sugieren que las similitudes entre la súper llamarada y las llamaradas de nuestro Sol demuestran que la física subyacente podría ser la misma. Lo cual implica que también el Sol sería perfectamente capaz de producir una súper llamarada. Una llamarada solar típica puede tener una potencia equivalente a la de cien millones de megatones (un megatón equivale a la explosión de un millón de toneladas de TNT). Pero una súper llamarada solar sería muchísimo más fuerte y podría llegar fácilmente a los mil millones de megatones.

 Si el Sol hiciera una cosa así, todos los sistemas energéticos y de comunicaciones de la Tierra correrían un serio peligro. Para Chloë Pugh, del Centro para la Fusión, Espacio y Astrofísica de la Universidad de Warwick, que ha dirigido la investigación, «nuestro Sistema Solar está lleno de plasma, o gas ionizado, originado en el Sol y que es el resultado del viento solar y de otras erupciones más violentas, como las llamaradas solares. Se ha observado que otras estrellas que se parecen mucho al Sol producen en ocasiones llamaradas enormes, que conocemos como súper llamaradas. Para saber con certeza si también el Sol es capaz de producir una super llamarada catastrófica, necesitamos determinar si los procesos físicos que hay tras una llamarada común y una súper llamarada son los mismos». Una llamarada solar común consiste en una serie de pulsos que se producen con regularidad. A menudo, esas pulsaciones se comportan como ondas, con una longitud de onda que está íntimamente relacionada con varias propiedades de la región del Sol que produce la llamarada. 

El estudio de esas ondas se conoce como Sismología Coronal. «En ocasiones -asegura Pugh-, las llamaradas solares contienen múltiples ondas que se superponen unas a otras. Y hemos encontrado pruebas de que esas ondas múltiples, o periodicidades múltiples, también se producen en algunas super llamaradas estelares, y que las propiedades de esas ondas son consistentes con las que ocurren durante las llamaradas que produce nuestro Sol»